Historia

Aquel Cabo

Introducción

En el Libro Registro de Corias se señala que "la villa de L´Arna, con la iglesia de San Juan, pertenece al Monasterio de Corias". Asimismo, la mitad del monte pertenece al Rey y la otra mitad a Corias.

A mediados del siglo pasado, Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico, nombra Larna (San Juan), feligresía del Ayunyamiento de Cangas de Tineo, situada a la izquierda del río Narcea en terreno desigual. Existe una ermita titulada San José, y confina el término: por el norte Cibuyo, al este con Posada de Rengos, al sur con Vega de Rengos y al oeste con Agüera del Coto. El terreno es escabroso y de mediana calidad, hallándose al otro lado del río, enfrente de Larna, unos peñascos muy elevados donde anidan águilas que causan bastante daño en las aves domésticas.

Toponimia

Para Xosé Lluis García Arias, el topónimo L´Arna es probable que se pueda explicar de la palabra asturiana "arna" (corteza de roble) que pasa a significar "tina para colar la ropa" y que está emparentada con la cántabra "arniu" (molde para el queso) y la castellana "urna" (vaso de colmena).

Sigue señalando el autor que también es posible explicar el origen etimológico si hacemos referencia al término latino "urna" (vaso de incineración).

Otros autores consideran sin embargo que el origen hay que buscarlo en una palabra prerromana no indoeuropea.

Parroquia

La parroquia de San Juan de Larna comprende en la actualidad los pueblos de: Larna, Arbolente, Pandiello, Folgueirúa, Sextorraso, La Pescal y Sotiello.

Al pueblo de Larna se accede desde la villa canguesa siguiendo la carretera de Ventanueva. A unos 15 Km de la capital del concejo se toma una desviación a la derecha, a la altura de la Casilla de Ventanueva, y tras recorrer unos 2 Km de empinada pista se llega al pueblo.

Casas

Larna

El pueblo se divide tradicionalmente en cuatro barrios: La Poza, El Barrio, Culavicha y El Píngano.

En la actualidad son treinta y una las casas que conforman el pueblo, aunque algunas de ellas solamente son habitadas en épocas vacacionales: casa Carlos, casa Taranín, casa Nueva, casa Pedrón, casa Tiosidro, casa Mingón, casa Regueiro, casa Ximelgo, casa Robles, casa Cantinero, casa Saturno, casa Panadeiro, casa Farruco, casa Muirazo, casa García, casa Ximentura, casa Xastre, casa Muirizo, casa Laureano, casa Castellano, casa Poza, casa Marión, casa Donato, casa Melchor, casa Elvira, casa Cartagena, casa Campa, casa Pascual, casa Pasquín, casa Valdés y casa Guerrero. A éstas podemos añadir algunas que hoy en día se encuentrar abandonadas: Casa Marcelo, casa Ciscón, casa del Cura o la Escuela.

La población se dedicaba fundamentalmente a la agricultura, alternando su trabajo en el campo con el trabajo en la mina. Hoy en día, unos dos tercios de la tierra que se trabajaba están yermos y hace muchos años que se abandonaron los rebaños de cabras que pastaban en sus montes.

El pueblo contaba, hasta el año 2007, con un chigre. También tiene una casa rectoral, si bien está abandonada desde hace unos cincuenta años y que hoy en día se encuentra en estado de ruina.

Antaño funcionaban cinco molinos y un telar. Los artesanos de Larna eran conocidos por su maestría en la elaboración de madreñas, castañuelas y carros.

Fiestas

En el pueblo de Larna se halla situada una capilla, reconstruida en el año 1951 por suscripción popular, bajo la advocación de Santa María de la O. Su fiesta se celebra en el mes de mayo, pero la fiesta principal, el Rosario, se celebra el segundo domingo del mes de septiembre. Son fiestas parroquiales el Corpus y San Antonio.

Hoy las fiestas se celebran en un solar adecuado para tal fin y situado en la parte alta del pueblo (Castañalón). Asimismo, aquí también se encuentra la bolera. 12 bolos, rayas a 10 y 20 metros aproximadamente, bolas de madera redondeadas, 4 juegos y una tirada para cada miembro del equipo.

Las costumbres han cambiado mucho, pero sobre todo el baile. Se encaraban las parejas, sonaba el pandero y una voz se alzaba limpia y brillante.

Viva el baile, viva el baile,
viva quien lo está bailando.
Viva quien toca el pandero,
viva quien lo está tocando.

Otra canción y que pertenecía al llamado "baile de arriba" era:

Arribai las castañuelas,
niñas del baile primero,
arribai las castañuelas
que yo tocaré el pandero.
Arre buey, arre vaca, vuelve romero;
éstas son las canciones de un carretero.

Si alguno de los mozos se mostraba remiso, le animaban así:

Bailador que vas al baile
entra en el tema;
bailador: la gala llevas.

En la época de la siega, sobre todo en la Veiga, se juntaban todos los vecinos. Entre la juventud, fuere por el sol o por la cercana presencia de las mozas, no tardaba en surgir el cante lleno casi siempre de segundas intenciones:

Aquí está la buena siega,
aquí está el buen segador,
aquí están las buenas niñas,
la má que las inventó.

De entre las mozas salía rápida replica:

A los homes, bien quererles,
ofrecerles y no dales,
comer y beber con ellos
y al mejor tiempo dejarles.

Cerramos esta semblanza con otra copla de baile:

Dicen que las de La Rial
que vuelen por altos mares,
quién fuera de las de La Rial
pa volar como las aves.

La iglesia de San Juan de Larna

Iglesia

La iglesia de Larna perteneció, en tiempos pasados, a Corias. Su estilo es románico rural, con algunos añadidos. En la nave hay dos retablos del taller de Corias. Uno de ellos, el de San Antonio, incluye una hornacina neoclásica. El presbiterio tiene un retablo-exedra de estilo neoclásico (finales del siglo XVIII- principio del siglo XX). Destaca también el cáliz renacentista donado por el párroco en el siglo XVI.

Interior de la iglesia

Una de las características más notables de la iglesia es la presencia de una calavera incrustada en la pared, al lado de la puerta principal, acompañada de la inscripción "Mirémonos en este espejo".

Calavera